Cuando alguien piensa en una pizzería auténtica en Valencia, casi siempre le viene a la mente la imagen de un horno de leña, con su fuego chisporroteando, ese calor envolvente que lo llena todo y la promesa de una pizza que será inolvidable. Hablamos del corazón de la pizzería, de ese punto donde tradición, sabor y técnica se encuentran.
En La Forcola hemos aprendido que nuestro horno es el lugar donde la masa que hemos preparado con los ingredientes correspondientes se convierte en algo capaz de emocionar. Lo sentimos cada día, cuando vemos salir una pizza perfectamente dorada, o cuando alguien rompe un trozo de nuestro pan casero y sonríe sin darse cuenta.
La Forcola: tradición que mira al futuro
Durante años, la leña fue la única manera de alcanzar esas temperaturas extremas que necesita una buena pizza italiana. Ese humo ligero que acaricia la masa tiene un encanto que todos conocemos. Pero la verdad es que la cocina también evoluciona, y en La Forcola decidimos dar un paso adelante sin renunciar a la esencia.
En nuestra pizzería hemos optado por un horno de piedra volcánica con llama a gas. Puede sonar menos romántico que hablar de leña, pero te aseguramos que detrás de esta decisión hay mucha reflexión. ¿El motivo? Nos permite mantener siempre la temperatura perfecta, sin los altibajos que a veces acompañan al fuego tradicional. El resultado es una pizza con los bordes crujientes y ese ligero toque carbonizado que enamora, pero con una base aireada y ligera que nunca decepciona.
Además, la primera pizza de la noche y la última salen con el mismo nivel de calidad. Para el comensal eso significa confianza; para nosotros, la tranquilidad de saber que cada plato hace justicia a la tradición italiana. Y hay otro detalle importante: es un método mucho más limpio y respetuoso con el medio ambiente. Una cocina auténtica no está reñida con la responsabilidad. Nuestro horno sigue siendo imponente, con su ladrillo visto y su diseño clásico que recuerda a las trattorie italianas, pero funciona con una eficiencia moderna que lo convierte en un símbolo de nuestra filosofía: honrar el pasado, sin dejar de mirar hacia el futuro.
Más allá de la pizza: el pan que todos recuerdan
El horno de leña no solo da vida a nuestras pizzas. También es el secreto de uno de los tesoros más queridos por nuestros clientes: el pan artesanal de La Forcola.
Lo elaboramos con paciencia, fermentación lenta y un mimo casi ritual. Cuando finalmente entra en el horno y la temperatura lo abraza, ocurre la magia: corteza dorada y crujiente, interior tierno y esponjoso, aroma irresistible que llena la sala.
Muchos clientes nos han confesado que podrían venir solo por ese pan, acompañado de un buen aceite de oliva o de uno de los vinos de nuestra bodega. Y es que el pan, aunque parezca algo sencillo, dice mucho de la personalidad de un restaurante. Para nosotros es casi una carta de presentación: demuestra que lo artesanal y lo auténtico están en el centro de todo lo que hacemos.
Si este tema te interesa, te invitamos a leer también nuestro artículo sobre el calzone, otra de las joyas que nacen en el calor de nuestro horno de leña.
El secreto está en la verdad de la cocción
En una época en la que todo parece acelerado, nosotros defendemos que respetar los tiempos de cocción es un lujo y una forma de honestidad. Nuestro horno de piedra volcánica alcanza más de 300 grados, y ese calor directo transforma la masa en cuestión de segundos. Es lo que llamamos la “veracidad” de la cocción: no hay trucos, no hay artificios. Solo el encuentro de fuego, masa e ingredientes frescos.
El azúcar natural de la masa se carameliza, las burbujas se forman en los bordes y los ingredientes mantienen intacto su carácter. Esa rapidez es lo que consigue que la pizza tenga esa mezcla única de crujiente y jugosa, de dorado y ligero. Y la verdad es que cada vez que sacamos una pizza con esas burbujas doradas en la corteza, sentimos que estamos honrando la tradición napolitana que tanto admiramos.
Una experiencia que empieza en el horno y termina en tu mesa
Visitar La Forcola es mucho más que pedir una pizza. Es sentarte en un ambiente acogedor, ver el horno de leña que domina la sala y sentir cómo el calor y el aroma se van acercando a tu mesa. Puedes empezar con un antipasto ligero, acompañarlo de uno de nuestros vinos cuidadosamente seleccionados, probar una pizza de la carta o incluso disfrutar de nuestro menú del mediodía cuando está disponible. Y si vienes en grupo, nada mejor que explorar nuestros menús para compartir.
El horno de leña en Valencia, símbolo de nuestra esencia
Cuando decimos que el horno de leña en Valencia es el alma de nuestro restaurante, no bromeamos. Sin él, nada tendría sentido. Cada bocado de pizza, cada trozo de pan, cada calzone es un recordatorio de que en La Forcola seguimos creyendo en lo artesanal y en lo auténtico. Te invitamos a venir, a sentarte en una de nuestras mesas, pedir una pizza o un pan recién horneado y comprobarlo por ti mismo. Descubre los sabores de nuestras pizzas en la página que hemos dedicado a los productos de la pizzeria.


